Este niño nos enseña lo más importante del deporte

¿Cuántas veces no vemos a los jugadores profesionales celebrar de maneras extravagantes y a la vez divertidas? Este niño, el del video, nos da una clase magistral de baile después de conectar su hit y llegar a primera base, pero lo más importante es que nos da una lección de vida: el juego, al final de cuentas no es más que eso, un juego.

Su celebración, su manera de bailar en primera base, nos enseña que el juego es para divertirse, para pasarla bien. El propio manager Joe Maddon, dirigente de los Chicago Cubs, equipo que acaba de coronarse campeón de la serie mundial de Grandes Ligas; en reiteradas oportunidades declaró a la prensa que su mensaje para sus jugadores siempre fue que salieran a divertirse en el terreno de juego. Y es que eso es algo que a medida que el deporte se ha vuelto más lucrativo y competitivo, parece que los jugadores lo han ido olvidando.

Muchas veces vemos en TV conductas antideportivas por parte de jugadores profesionales, vemos a adultos dando terribles malos ejemplos a todos los niños que ven deporte. En ocasiones se puede hasta escuchar claramente como los deportistas insultan, agreden verbalmente, y hasta escupen y ensucian el terreno de juego sin pena alguna frente a los miles de espectadores que están en el estadio, y peor aún, frente a las cámaras que los hacen llegar a millones de hogares alrededor del mundo.

Este niño, con su alegría, con su júbilo, nos recuerda que un partido de béisbol no es más que un juego, y que cuando las cosas salen bien, hay que celebrarlas, ¿Y qué mejor manera que montando una coreografía con el baile de la victoria?

“Lo esencial es invisible a los ojos”, dice una de las más populares frases del mundialmente conocido libro El Principito. En este texto, el autor, Antoine de Saint-Exupéry, nos lleva de la mano en un viaje reflexivo que nos invita a darnos cuenta de que una vez que nos hacemos adultos, vamos olvidando las cosas más importantes de la vida por estar todo el día ahogados en nuestras responsabilidades de adultos. No es que no debamos ser responsables, no es que no debamos madurar, no es que no haya momentos para ser serios. Es que así como existen momentos para todo eso, también deben existir momentos para vivir lo bueno de la vida, para ser felices, para recordar nuestra infancia y ser niños una vez más aunque sea un minuto, porque todos tenemos derecho a ser felices, solo que a veces la oportunidad pasa frente a nuestros ojos y no la vemos.

Y hablando de cosas que notamos y cosas que no, ¿Ya vieron que el segunda base del equipo contrario también encontró algo con qué divertirse mientras su equipo cambia de lanzador?