El hijo de una joven madre no pudo aguantar ver a este niño haciendo daño a una pequeña niña. Lo que hizo a continuación es increíble

¿Cuándo se es lo suficientemente adulto como para entender el concepto de consentimiento? ¿Te sorprendería realizar esta pregunta? De hecho, cuanto antes aprendan los niños a hacer las cosas bien, más intensamente las vivirán como adultos. Lee esto para que sepas cómo criar a tus hijos de forma adecuada.

 

SU HIJO NO PUDO AGUANTAR VER A ESTE NIÑO HACIENDO DAÑO A UNA NIÑA PEQUEÑA. LO QUE HIZO A CONTINUACIÓN ES INCREÍBLE.

Esto es lo que sucedió: mi hijo y yo estábamos en el centro comercial, esperando para hacernos fotos con Santa Claus cuando él comenzó a hablar con otro chico, y descubrió que tenían la misma edad. El otro niño parecía un poco odioso, así que mi hijo empezó a jugar con la niña pequeña que estaba detrás de nosotros. A partir de ahora me referiré al otro niño como “OB”.

La cola siguió moviéndose a su ritmo habitual. De repente oí un “¡Hey!” y cuando me di la vuelta vi a la niña pequeña mirando con furia a “OB”. “¿Qué pasa?” dijo él. “Te dije ‘hola’ y tú me ignoraste. Eso es de mala educación.” Mi hijo también se giró para seguir la conversación.

La fila siguió moviéndose un poquito más. OB empezó a tirar de la trenza de la niña. “Scotty”, le dijo su madre, de forma indulgente, “eso no está bien.” Él le sonrió. Supongo, que a estas alturas, que la niña es su hermana, puesto que su madre no está por ninguna parte.

Él vuelve a hacerlo otra vez. El ciclo se repite. Entonces cuando la madre de la niña vuelve de donde estaba charlando con sus amigos, el chico vuelve a hacerlo.

“Scottyyyyyy,” dice su madre, mirándole entretenida. “Esa no es una buena forma de llamar su atención.” Se acerca a la otra madre un poco y le dice “Creo que le gusta.” La otra madre sonríe con una expresión de “¡Qué bonito es el amor juvenil!”. La niña parece algo agobiada, pero no realmente dolida.

Miro a mi hijo y a su vez él me está mirando a mí con una expresión perpleja. Pienso que la próxima vez que se vuelva a repetir diré algo.

Efectivamente, lo vuelve a repetir. Y mientras estoy pensando algo qué decirle y su madre dice “Scottyyyyyy” otra vez, mi hijo dice “¡Para ya!” Y todo el mundo le mira. “¡Le estás haciendo daño!”

“Oh, cariño,” continúa la madre del niño, “a él solo le gusta ella. Piensa que es guapa. ¿No piensas tu que las niñas son guapas?”

Decido dejarle que se ocupe del asunto.

Mi hijo mira mal a la madre. “¿Qué tiene que ver que ella sea guapa con que le esté haciendo daño?”

“Oh, él no le está haciendo daño realmente. Sólo intenta llamar su atención.” La madre de la chica asiente. “No te preocupes, está bien.” La expresión de la niña refleja claramente su exasperación.

Y OB lo vuelve a hacer otra vez. “¡Auch!¡Para ya!” grita la niña. “¡Eso duele!”

Mi hijo se acerca y gira al otro niño por el hombro, le da un puñetazo en el estómago tan fuerte en el estómago que se cae al suelo. “¡Dios mío!¡Scotty!” grita la madre. “¿Qué crees que estás haciendo?” le chilla a mi hijo.

Mi hijo la mira, encoge los hombros y dice, “Creo que es muy guapo. Sólo quería llamar su atención.”

La madre me vuelve a mirar con cara de pocos amigos y levanta a OB del suelo para sacarlo de la cola. “¿No vas a decir nada?” me grita.

Asiento y pongo mi mano sobre el hombro de mi hijo, mirándole decididamente. “Bien jugado, señor,” le digo. Él me sonríe. “¡Eres un idiota!” grita la madre de OB. Mi hijo parece estupefacto. “¡Vigila esa lengua!” le dice y ella se marcha de inmediato.

Mi hijo gira hacia la niña y le dice, “Eres muy guapa. Siento que ese niño te tirara del pelo, eso no está bien y él necesita aprender sobre el consentimiento.”

Se pasan el resto de la cola hablando sobre el consentimiento mientras que su madre parece un poco avergonzada y confusa.

Mi hijo se acerca a Santa Claus y él le pregunta si ha sido bueno. “Bueeeeno,” dice, “Acabo de dale un puñetazo a ese niño que no paraba de tirarle del pelo a esa chica.” Santa me mira y yo asiento, después parece considerar las palabras de mi hijo. “Entonces pienso que has sido bastante bueno” Y acaba dándole una palo de caramelo extra.