¿Caben aún en la política las diferencias entre Derecha e Izquierda?

Hace poco más de 50 años en el mundo se libraban guerras, había guerras y se exterminaban poblaciones enteras en nombre de ideologías y formas de pensar; tanto los de “derecha” como los de “izquierda” consideraban que eran los buenos, desdeñando todo lo que el otro bando pudiese hacer.

Esta forma de pensar polarizada llevó a conflictos locales como la Guerra Civil de España, donde grupos radicales de ambos bandos buscaban hacerse con el poder; lo mismo, pero a una escala mucho mayor ocurría casi simultáneamente en la extinta Unión Soviética.

Más allá de los conflictos locales, es mismo pensamiento generó una guerra de bipartidismodimensiones apocalípticas que a la postre llevó al mundo al borde del abismo, porque si bien la Segunda Guerra Mundial es uno de los capítulos más ominosos de la historia de la humanidad; su secuela, la Guerra Fría, con un mundo dividido en dos, al borde de un holocausto nuclear; fue quizás el peor de los legados.

La segunda mitad del Siglo XX estuvo regida por esta diatriba entre la derecha y la izquierda, el capitalismo y el comunismo; por un lado el bloque de Norteamérica y Europa Occidental; por el otro la Unión Soviética, gran parte de Asia (particularmente China) y Europa Oriental … a la postre, ninguna de las dos posturas resultó ni ser la mejor ni la preponderante.

Ya a finales del siglo pasado y principios del siglo XXI, en la era de la tecnología y las comunicaciones a una velocidad nunca antes vista en la historia de la humanidad; el pragmatismo ha ido ganando terreno y parece ser que la vieja retórica de Izquierda y Derecha ya va ganando su lugar en los libros de historia.

En la política moderna hay un vínculo casi indisoluble con la economía, y siendo esta necesariamente práctica y orientada a resolver los problemas de la gente, la mayoría de las personas alrededor del mundo tienden a situarse en un pensamiento político más bien central, lejos de las perjudiciales polarizaciones que otrora causaran incontables problemas a sociedades enteras.

La pregunta es, ¿estamos preparados los seres humanos para sostener este cambio a largo plazo?

Los países que ya han saltado la barda progresan y son cada día más estables y prósperos, mientras que aquellos que persisten en permanecer anclados en posturas anacrónicas y caducas, padecen cada día con más rigor las penurias (en términos económicos, humanos y de calidad de vida) de una decisión errada pero tal como dice el dicho: “nadie aprende de experiencia ajena”, toca a cada país, cada grupo político y cada sociedad transitar su propio caminos espinoso para al final darse cuenta de cual es el mejor camino para conciliar y prosperar.

Esperemos, por el bien de la humanidad, que los que van rezagados pronto se den cuenta de cual es el mejor camino para generar bienestar y prosperidad para todos en lugar de enfrentamientos y rencillas.