Algunas de las comidas saludables que consumimos pueden ser perjudiciales para el medio ambiente

Vegetarianos, bajad vuestra horqueta. Carnívoros, no sonriáis tanto. Sí, este artículo trata sobre algunos problemas medioambientales asociados con las dietas ricas en vegetales dentro de los Estados Unidos, pero no es un ataque a las elecciones dietéticas causadas por la ética de la gente y no debería usarse como tal.

Un nuevo estudio ha investigado acerca de lo que podría pasar si toda la población de Estados Unidos siguiera exactamente la Guía Dietética del Departamento de Agricultura. El equipo previó 3 escenarios distintos: una reducción de las calorías consumidas pero sin cambios en la dieta; un cambio hacia una dieta con más vegetales pero sin reducción de calorías; una mezcla de las dos anteriores, la cual es la recomendada por el Departamento de Agricultura.

Articulo3.1

El estudio, que fue publicado en “Environment Systems and Decisions”, pretende resaltar lo complicado que es que haya un balance entre los problemas medioambientales y las necesidades humanas.

Los científicos investigaron sobre 3 parámetros en estos escenarios: uso de energía para producción de comida, huella de agua azul (la cantidad de agua fresca necesaria para producir un producto), y las emisiones de gas. En el escenario 1, las cantidades de estas variables se reducían aproximadamente un 9%, lo cual no es sorprendente desde que el único cambio era el consumo de calorías.

La dieta de los escenarios 2 y 3 contienen más pescado, vegetales y fruta comparados con la dieta habitual estadounidense. El aumento del consumo de estos alimentos más saludables es estabilizado por una reducción de carne, grasas y azúcares añadidos. Mientras que esta dieta es mejor para nuestros organismos, como queda patente dentro de los numerosos beneficios de la famosa dieta Mediterránea, el estudio sugiere que esto puede no ser tan bueno para el medioambiente.

Los 3 parámetros nombrados aumentaron en los escenarios 2 y 3. Para el escenario 3, el uso de energía aumentó un 38%, el agua un 10% y la emisiones un 6%. El escenario 2 resulta incluso peor. ¿Por qué es eso? Por cada caloría, la producción de vegetales requiere más energía y agua que para la carne, pero genera sólo un cuarto de las emisiones comparadas con la producción carnívora.

Además, el estudio investigó también dietas vegetarianas, no veganas. “Los lácteos son, con mucho, los que más afectan a las emisiones de gases puesto que tiene la tiene el tercer valor de intensidad de emisiones,” escribieron los autores de estos artículos.

“Hay una relación muy compleja entre nuestra dieta y el medioambiente”, comenta Tom Michelle, un estudiante de posgrado en la universidad Carnegie Mellon y principal autor de esta investigación, en unas declaraciones. ”Lo que es bueno para nosotros a nivel de salud, no siempre es lo mejor para el medioambiente. Es importante para el público saber y ser conscientes de este punto medio mientras se desarrollan guías dietéticas en el futuro”.

Otro grupo de alimentos recomendado por el Departamento de Agricultura es el pescado. El pescado apenas tiene huella de agua, y muchos de los pescados que encontramos en nuestras mesas vienen del océano, pero esta ventaja se ve menguada debido a la demanda de energía. Los pescadores normalmente tienen que alejarse mucho de la costa, lo cual implica grandes cantidades de combustible para el transporte y la generación de emisiones.

En cualquier caso, este estudio no es universal. Es específico para los Estados Unidos, así que las necesidades dietéticas, infraestructura, y actuales hábitos alimenticios deben tenerse en cuenta a la hora de sacar conclusiones genéricas sobre las dietas ricas en vegetales. Una guía dietética similar en Europa reduciría el consumo de energía, la huella de agua y las emisiones, principalmente debido al hecho de que la comida se produce de forma más local.

Los investigadores también investigaron cómo los parámetros cambian en los tres escenarios basándose en los restos de comidas. Entre un 34% y un 42% de la comida producida en un año se desperdicia. Este artículo muestra que si pudiéramos reducir la cantidad de comida producida, el impacto en nuestro medioambiente se reduciría considerablemente sin importar nuestra dieta. La semana pasada, por ejemplo, Francia aprobó una estricta ley para placar el desperdicio de comida, un paso muy importante había una cultura sostenible de producción de comida mundial.